Dos meses han pasado desde que terminé el segundo año de mi carrera de Ingeniería Civil en Minas en la universidad. Dos meses en los que quizá pude haber hecho mucho más de lo que realmente hice.
Sacando cuentas, en mis vacaciones fui: primero, a Santiago al concierto de José Madero; segundo, a Temuco a ver a mi queridísima Abi; tercero, a Mulchén de paseo a ver a mis tías y al tour que me prometió Evelyn. Y ahí quedo. Lo demás solo ha sido ir un par de veces a Tomé a ver a mi familia y compartir con mis primos, pasear por la provincia junto a Javiera y estar en casa viendo teleseries y escribiendo.
Mierda, me asusta pensar que a mis 22 años me estoy convirtiendo en una señora ama de casa que sólo se dedica a ver telenovelas y hacer cosas de la casa. El miedo fue tal que hace unos días decidí inflar las ruedas de mi adorada bicicleta (la cual no uso desde el 2014, cuando tuve un gracioso accidente de liviana gravedad en la entrada de la UdeC, por la casa del deporte), para así automotivarme a tener algo que hacer para no estar todo el día encerrado viendo teleseries. Aunque puta que es buena "Elif". La mejor teleserie que he visto en toda mi poco interesante vida.
Cambiando un poco el tema... hace unos días me encontraba abriendo las ventanas de la casa durante la tarde (toda una ama de casa) para que se ventilase, pues el interior estaba horrendo y apenas se podía respirar del calor que hacía. Fue entonces cuando me fijé y vi el antiguo, pero antiquísimo órgano (piano, para los malpensados como yo) eléctrico de mi hermana. Y sí que es antiguo, pues está en la casa desde principios del año 2000. Diecisiete años en los que sigue funcional. Pude comprobarlo porque tenía pilas puestas, lo que me hizo notar que mi hermana lo había usado hace poco. Sin pensarlo dos veces, comencé a intentar tocar algo, y creo que dio buen resultado. Al primer día ya podía tocar la introducción de la canción de PXNDX llamada "Sangre Fría", y al tercero ya podía comenzar a "sacar" canciones utilizando mi oído y el método de ensayo y error. Alguna vez tuve la sensación de que se me haría fácil tocar teclado, pero nunca pensé que a ese punto. Creo que por fin encontré mi talento oculto, pues se me hizo más fácil que abrir un candado con código de sólo un numero. Ahora lo he pensado y creo que mi próxima adquisición será un órgano eléctrico nuevo. Es algo que encuentro genial por la infinidad de sonidos que ofrece. ¡Si hasta podría componer mis propios instrumentales! Realmente lo haré, la puta madre.
Me dio pena cuando —tras 3 días de intensa práctica— se le agotaron las baterías. Suerte que 4 de las 6 son recargables. El problema será comprar otras dos, pero bueno. Todo porque el cable corriente no apareció por ningún lado.
Veintidós años de mi vida me los pasé pensando que no tenía ningún talento, y ahora me encuentro con esto. Es algo que me emociona más de lo que te imaginas, te lo aseguro. Me siento como Messi después de... no, olvídalo. Me siento como Charles Aránguiz después de patear un penal. Sí, el puto amo del mundo. Quizá aparezca quien diga que sí tengo un talento que es el de escribir y todo eso, pero la verdad es que no lo considero un talento, al menos no por ahora. Siento que lo que he hecho hasta el momento es algo que cualquier persona podría hacer, incluyéndote a ti, querido lector. Lo consideraré como talento únicamente cuando termine de escribir mi primer libro. No me importa si es o no publicado, es algo que va netamente por la satisfacción personal y por quienes me han apoyado constantemente con lo que es Mar de Frustraciones.
Por cierto, estoy feliz porque completé el primer capítulo de mi libro, cuyo nombre será "La Ruleta de las Circunstancias". Quería ponerle "El juego de las circunstancias", pero ya existe un libro con ese nombre. No te imaginas cómo me rompió las pelotas el enterarme de aquello, pues era una idea que llevaba un buen tiempo en mi mente. Me dolió en el alma, pero qué le voy a hacer. Con una pequeña modificación pude arreglarlo y siento que quedará bastante bien. A medida que vaya avanzando trataré de ir revelando información sobre la trama, hasta poder formar una reseña que quede lo suficientemente bien como para presentar mi libro. Estoy días me comprometo a esforzarme el triple para poder completarlo antes de regresar a clases, que era mi propósito inicial. Voy asquerosamente atrasado, pero confío en mis capacidades de dejar todo para última hora, pues así consigo hacer las cosas más rápida y eficazmente.
Ya, creo que dejaré hasta aquí este capítulo, pues debo dormir para mañana ir a mi queridísima universidad a cargar mi CAE, el cual será un triste recordatorio de la monumental deuda que me acompañará durante gran parte de mi vida. Meh, será nomás.
No hay presupuesto para ponerle imagen a este capítulo. Lo sentimos.
Próximo capítulo: "Suerte de 14 de febrero (14/02/17)"
¡Muchas gracias por leer!
¡Qué tengas una buena noche!
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